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¿Eres auténtico/a al comunicarte?

Taller de comunicación auténtica en plena acción, alumnos expresando sus emociones, bailando y aplaudiendo

 

06 de junio de 2019

Cuando Alba Rosa y yo decidimos trabajar juntas en un taller enfocado a cómo comunicarse, le dimos muchas vueltas al nombre, y al final optamos por denominarlo Comunicación Auténtica.

Comunicación Auténtica, el porqué

Muchas veces los nombres llegan antes del porqué, y yo solo comprendí de dónde venía nuestra elección cuando realizamos un taller de tres horas previo al curso de fin de semana que impartiremos en septiembre de 2019. Se notó tanto la diferencia entre cómo comenzamos y cómo terminamos dicho taller, que se hizo obvio el valor diferencial: en tres horas salió a la luz la autenticidad de cada una de las personas del grupo (incluidas nosotras, las formadoras).

Al terminar el seminario estábamos muy abiertos los unos a los otros, con ganas de bailar y de abrazarnos, y cuando una está así se pregunta por qué narices nos salimos alguna vez de ese estado, con lo natural y benéfico que resulta.

Sagrado = Auténtico

Sin embargo, lo natural no suele coincidir con lo habitual. Lo normal, por más que ni nos demos cuenta, es que nos mostremos distantes, recelosos o fríos ante las decenas o centenares de seres humanos con los que nos cruzamos a diario. Incluso con amigos y conocidos es raro que nos quitemos la máscara (tenemos muchos modelos de máscaras, uno por persona) para mostrar nuestro verdadero rostro. Piensa por un momento: ¿quiénes te conocen verdaderamente? Seguro que te bastan los dedos de una mano para hacer el recuento.

En la mayoría de nuestras situaciones de comunicación con otras personas, nos mostramos distantes, recelosos y fríos. Clic para tuitear

En tibetano la palabra que se refiere a «sagrado» es la misma que la que se refiere a «auténtico». Es decir, sagrado es lo mismo que auténtico, justo ahí donde se junta lo divino con lo humano. La divinidad no es algo celestial ajeno a nosotros, sino lo que aflora cuando nos dejamos, simplemente, ser.

¿Qué tiene que ver esto con la comunicación?

Comunicarse es estar abiertos a lo que sucede (a lo que es), para poder dar una respuesta adecuada ante ello. Clic para tuitear

Te preguntarás qué tiene que ver esto con la comunicación. Pues la verdad: todo. Comunicarse es estar abierto a lo que sucede (a lo que es) para poder dar una respuesta adecuada ante ello. Normalmente no estás en comunicación con lo que pasa, porque andas distraído con tus pensamientos, con tus expectativas, con tus temores, con tus creencias… Los pensamientos también «suceden», pero estamos tan inmersos en sus contenidos que ni siquiera nos damos cuenta de que son simples pensamientos. Es como si estuviéramos inmersos en un profundo sueño, como si fuéramos sonámbulos, y desde ahí pretendiéramos ser eficaces en nuestra relación con quienes están fuera de nuestro sueño. ¡Un imposible!

Así que para poder comunicarte con eficacia y autenticidad es necesario primero que despiertes mínimamente del sueño, al menos lo suficiente para darte cuenta de que estás soñando. Para esto, el cultivo de la atención es esencial, porque es lo que te permite salir de la anestesia y entrar en contacto con las señales que emite tu cuerpo, tu corazón y tu mente.

Para comunicarte, el cultivo de la atención es esencial, porque es lo que te permite salir de la anestesia y entrar en contacto con las señales que emite tu cuerpo, tu corazón y tu mente. Clic para tuitear

3 horas de taller muy auténticas

Esto fue lo que se dio, ni más ni menos, en las tres horas de taller que dirigimos Alba Rosa y yo. A través de llevar la atención al cuerpo (con ejercicios de movimiento y relajación), al corazón (a través de ejercicios de escritura y visualización) y a la mente (a través de la meditación) fuimos descorriendo los velos de la confusión, y lo que había al otro lado era… ¡tachán!… nuestra autenticidad como personas en interconexión con las demás. Tan fácil —tan profundo— como eso.

Tanto Alba como yo sabemos mucho de incomunicación. Cada una ha trabajado con diferentes herramientas para abrirle paso a su propia autenticidad. Ella con el teatro, el coaching, el movimiento… Yo con la meditación, la terapia, el trabajo con las emociones… Y ambas con la escritura, que fue lo que nos unió, y por eso es una herramienta muy importante en el taller que hemos conformado.

A veces, cuando vamos a este tipo de cursos o talleres, salimos muy contentos, conectados y satisfechos. Pensamos que eso nos va a durar siempre, que ya está, que hemos dado con la clave… y unos días después, casi sin darnos cuenta, nos volvemos a encontrar en la bruma anestésica de los pensamientos, los deseos, las fantasías, las esperanzas y los miedos. De pronto esa masa gris y pegajosa nos parece muy real, y aquello que vivimos en el taller se queda en un cuento para niños. Entonces se hace más profunda la huella de la amargura y la desilusión.

Otras veces el afán «tallerista» se convierte en una adicción: nos metemos en un globo tras otro como quien se inyecta heroína para tratar de conservar la apertura. Pero los globos se pinchan uno tras otro, y volvemos a caer en la desidia y el olvido.

No vendemos droga

No nos interesa tanto el bienestar puntual de tres días de taller como que dispongas de técnicas para comunicar en tu vida diaria con las situaciones que surjan, sean estas agradables o no. Clic para tuitear

Por eso necesitamos unas herramientas que nos ayuden a perseverar en el tiempo. La tendencia al adormilamiento es muy fuerte, porque hay una parte de nosotros que no quiere despertar, que prefiere permanecer anestesiada aunque se pierda de esa forma lo mejor de la vida. Alba y yo lo sabemos por experiencia propia, y también sabemos que no queremos vender droga. Trabajamos con métodos fiables a largo plazo que te mantienen despierto, amoroso y lúcido. No nos interesa tanto el bienestar puntual de tres días de taller como que dispongas de técnicas para comunicar en tu vida diaria con las situaciones que surjan, sean estas agradables o no.

Decía Italo Calvino:

«El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio».

La preinscripción del taller de Comunicación Auténtica ya está abierta, con un descuento de 30 euros si te inscribes antes del 25 de junio. Será del 27 al 29 de septiembre de 2019. Y será, seguro, muy-muy especial, tal como te cuentan quienes estuvieron en el taller de tres horas introductorio.

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