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Intensificar el conflicto y el cambio: de lo anecdótico a lo narrativo

Ojo humano en plena transformación a lagarto, claves para intensificar el conflicto en lo narrativo

Transformar lo anecdótico en narrativo

A continuación expongo algunas claves para intensificar un conflicto en una narración y dar mayor relevancia al cambio del protagonista. En definitiva, para transformar lo anecdótico en narrativo:

Claves para intensificar un conflicto:

  1. Economía de personajes: si un solo personaje puede acarrear dos funciones, no tiene sentido incluir otro actor secundario que desvíe la atención y disperse el sentido. 
  1. Poner en marcha el motor del personaje: cuanto más se esté jugando el protagonista al principio, más tensión narrativa tendrán las acciones posteriores que emprenda. Si, por ejemplo, le va el empleo en llevarse bien con su compañero de andanzas, el lector se sentirá más implicado en cada uno de sus actos (ya que estos resultarán vitales) que si simplemente quiere pasar un buen rato. 
  1. Juego de contrastes: cuanto más antitéticos resulten los personajes, más destacará el conflicto del protagonista. Para ello, más vale que los rasgos físicos y/o de carácter que se elijan sean contrapuestos desde el principio.
  1. Gradación en torno al tema: el arco del personaje ha de ser lo más amplio posible. Si, por ejemplo, nuestra temática tiene que ver con un personaje que logra superar su miedo a salirse de la norma, cuanto más retraído se muestre al principio, más destacará al final su desinhibición. Y el proceso paulatino de desencorsetamiento por medio de la acción a lo largo de un tiempo dado sería, ni más ni menos, el hilo de la narración, que no se ha de perder en ningún momento.
  1. Puntos de giro cincelados: los puntos de giro (los momentos en que el personaje toma decisiones importantes que afectan a su destino) han de estar minuciosamente detallados, a través de escenas dinámicas y vívidas.
  1. Clímax apoteósico: el clímax de un relato es ineludible. Es, de hecho, hacia donde debe ir enfocada toda la narración, la evidencia del cambio que se ha producido en el personaje. Y es, además, donde se depositan todas las expectativas del lector. Como autores, hemos de estar a la altura de dichas expectativas, y construir una escena realmente liberadora en el plano del sentido.
  1. Desenlace y cierre cercanos al clímax: cuanto más cerca podamos situar el desenlace del clímax, mejor sabor de boca le quedará al lector. Los epílogos son cosa de las novelas (que requieren más puntos de cierre y despedidas de los personajes); en un relato funcionan mejor los finales sugeridos, y no explícitos.

 

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