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ENTREVISTA PARA EL BLOG DE NATALIA BERLANGA

silueta meditando con colores de mandala

29 de marzo de 2019

 

Natalia Berlanga es una buscadora. Una buscadora del y con corazón. Tiene un interesante blog en el que comparte de forma altruista sus conocimientos sobre la meditación y el camino espiritual. Abrió el blog porque cuando empezó a meditar y a aprender cosas relacionadas con la meditación sintió la necesidad de compartir el mensaje de vivir desde el corazón. Cree que es lo que necesitamos como especie: aprender a vernos y escucharnos (a nosotros mismos y entre nosotros) de verdad, sin filtros.

Natalia realizó hace unos años mi curso intensivo de Escritura y Meditación, y a continuación el curso de Escritura Consciente. Compartimos juntas muy buenos y fructíferos momentos, así que cuando me habló de su blog y de la posibilidad de hacerme una entrevista… supe que iba a ser más que eso: que iba a ser un diálogo entre almas que desean desnudarse la una para la otra.

Os dejo aquí algunos fragmentos de lo que digo en la entrevista, y os invito a que la leáis entera y a que la disfrutéis como nosotras lo hemos hecho.

Mi primer descubrimiento

«Cuando me senté a meditar por primera vez fue cuando descubrí el aspecto consciente que percibía los pensamientos, que había una especie de distancia entre yo y ellos, y me di cuenta de que no había razón para estar totalmente identificada con los contenidos de mi mente. Fue como una revolución para mí. […] Meditar abrió otra dimensión mucho más profunda a mi existencia, no ya por la reencarnación ni nada de eso (para mí nunca ha sido un consuelo la posibilidad de reencarnarme en alguien que no sea «yo» ;-)), sino simplemente porque descubrí que mis acciones tenían consecuencias, que mi existencia afectaba a todos los que tenía alrededor y que según cómo me relacionase yo con mi mente, las cosas podían variar sustancialmente para mí y para los que me rodeaban».

El soporte es cualquier cosa a la que llevemos la atención

«A medida que nuestra relación con el soporte (la respiración, el tacto o lo que elijamos como foco de nuestra atención para meditar) se va suavizando, se va haciendo menos compulsiva, lo mismo ocurre en nuestra propia vida, y más empatía podemos sentir hacia los demás. El soporte es cualquier cosa a la que llevemos nuestra atención: el trabajo, el cocido que nos vamos a comer, nuestra pareja, nuestros hijos… Así que hemos de cuidar mucho nuestra relación con el soporte en la meditación y procurar que ésta sea relajada (abierta) y a la vez nítida, para que nuestra vida en general se haga más consciente, amorosa y pacífica».

La poderosa unión de escritura y meditación

«Estamos acostumbrados a identificar la escritura con el pensar. No creemos que se pueda escribir sin haber pensado antes en lo que vamos a escribir. Sin embargo, la verdadera escritura (la verdadera literatura) no tiene nada que ver con pensar, sino que nos pone en contacto con una cognición más abierta en que podemos vivenciar muchas cosas a la vez. Los escritores experimentados, como los meditadores avanzados, alcanzan un estado de consciencia panorámico que va más allá de nuestro hábito lineal de pensamiento. Este último sería como estar en una habitación a oscuras con una linterna, enfocando a un sitio y después a otro; el primero sería como encender la luz de la habitación y verlo todo de golpe. […] La escritura automática o no pensada nos pone en contacto con la capacidad de generar sentido sin intermediación del pensamiento, que tiene mucho que ver con establecer una conexión directa con el subconsciente. Mientras que practicar la literatura a través del estudio de la técnica nos va llevando al mismo sitio por otro lado, pues una vez asimilada la técnica no tendremos que “pensar” en ella para aplicarla. Por su parte, la meditación nos ayuda a ir soltando también nuestra tendencia a dividirlo todo entre un observador y algo observado (lo que nos mantiene encajonados), de manera que nos ponemos en contacto con un espacio cada vez mayor de cognición. Es decir, tanto la escritura automática y la creación literaria como la meditación nos llevan al mismo sitio por caminos diferentes, y son herramientas muy poderosas, de modo que practicarlas juntas es como lanzarse a la corriente de un caudaloso río».

Varios acercamientos posibles

«Hay personas para las que la meditación no es su camino (por lo que sea) pero que a través de la escritura son capaces de abrirse y crecer como escritores y como personas. Para mí la meditación es la base sobre la que se asienta todo lo demás, pero puedo trabajar con mis estudiantes de muchas formas, en función del punto del aprendizaje en el que se encuentren o de la disciplina que prefieran, como se puede ver en mi oferta de cursos. De hecho, mi intención es seguir diversificando un poco más. Tengo planeado montar (junto con una amiga) para septiembre u octubre un curso de comunicación auténtica, para quienes deseen mejorar la comunicación consigo mismos y con los demás; y también otro más terapéutico (que se llamará “Romper el hielo”) enfocado a personas que padecen de aislamiento, ansiedad, miedo y angustia. En ambos se usarán las herramientas de la escritura, la meditación y el trabajo con las emociones, pero enfocadas hacia diferentes objetivos».

La figura del maestro

«Aquí en Occidente está muy devaluada (por nuestra propia mente devaluadora) la figura del gurú o el maestro, porque nos parece un rollo arcaico relacionado con las jerarquías. Sin embargo, dentro de la práctica de la meditación, la figura del maestro es esencial, pues es el reflejo de nuestra propia mente básicamente pura. […]. Sin él o ella, nos perderíamos en los juegos de ilusionismo de nuestra propia mente. […] La figura del maestro/a, y el papel que juega dentro de la meditación, no es fácil de entender desde nuestra mente dual, pero no hay que olvidar que la meditación nos lleva a trascender la diferenciación que hacemos entre el yo y el otro, lo que sitúa todos los rollos que nos traemos con las jerarquías, la veneración, la sumisión, etc. en un plano relativo. La realidad última está libre de todo eso, y nuestra relación con el maestro (externo, interno y secreto) es la que nos va marcando el camino».

¿Cómo encontrar a tu maestro/a?

«Mi maestra es con quien empecé y a quien seguiré en esta vida, y seguro que me la encontraré también en otras vidas. No tengo muchas certezas, pero esa es una. Es lo que se llama «lama raíz». Sigo su metodología desde el comienzo y nunca me he desviado de ella (al menos conscientemente ;-p). Para mí es muy importante seguir fielmente un método en concreto, el de alguien en quien confío plenamente, porque tengo mucha tendencia a la dispersión. El método es mi hilo de Ariadna, el que me llevará a la salida del laberinto. […] Creo que conviene atenerse a un método, y no practicar meditaciones diferentes sin orden ni concierto. En cuanto a encontrar a «tu» maestro… reconozco que yo en eso tuve mucha suerte. La primera a la que conocí, esa era mi maestra; increíble. Pero no siempre tiene por qué ser así. A veces no das con tu maestro a la primera. Entonces vas pasando de uno a otro, aprovechando sus enseñanzas… hasta que das con uno con el que sientas una conexión auténtica. No tiene que ser una conexión extraterrenal ni nada así; al revés, yo creo que es como cuando te enamoras, que de pronto te parece que a esa persona la conoces de toda la vida, la reconoces como alguien cercano y familiar, y a la vez es alguien ante quien te sientes desnudo y sin nada que ocultar (aunque quieras no puedes ocultarte). Mi maestra siempre cuenta algo que decía un maestro sufí: encontrar a un maestro auténtico no es difícil, lo difícil es encontrar a un estudiante auténtico; tú preocúpate de ser un estudiante auténtico, y ya aparecerá un maestro acorde con tu temperamento».

Aquí podéis leer la entrevista completa.

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