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La aspiración y la inspiración del escritor

Aspiraciones y las Inspiraciones del escritor

Una vez comentaba con un alumno de proyectos narrativos, ciertas modificaciones que harían su narración más sutil, más intensa y más profunda. Entonces dijo una frase que le salió del alma: «Un escritor que se precie podría hacerlo». Con eso quería decir: «Cómo me gustaría ser ese escritor». En ese momento no me cupo duda de que sabría hacerlo. Estaba tocando con las yemas de su deseo a ese escritor que, por supuesto, no era otro que él mismo.

Para tener una aspiración auténtica hay que tener fe, y eso no se hace de la noche a la mañana. Cuando empezamos a escribir, uno de los muchos velos que nublan nuestra vista suele ser una desconfianza casi tan grande como la credulidad que nos embarga. Subimos al altar de los maestros al periodistilla de moda con la misma pachorra con que soltamos blasfemias del tipo «Calvino es una mierda».

Con el paso del tiempo pero, sobre todo, con los porrazos sucesivos que nos vamos dando, nos volvemos más respetuosos, y aprendemos a apreciar a ese largo linaje de escritores y escritoras vocacionales que nos preceden y sin los cuales más nos valdría dedicarnos a hacer pastelillos de nata, por poner un ejemplo.Los maestros de los escritores

Los escritores podemos ser ateos, pero creemos firmemente en nuestros maestros.

Los escritores podemos ser ateos, pero creemos firmemente en nuestros maestros. Y llega un momento en que estamos preparados —como mi alumno— para invocarlos. No estoy hablando de espiritismo. Estoy hablando de vocación. ¿Cómo hubiera resuelto Salinger este final? ¿Y cuánto tiempo se hubiera dado para hacerlo? ¿Seguro que Cortázar hubiese usado esta voz de falsete? Imposible… Si Kafka levantase la cabeza, se le caerían los ojos al leer esta obviedad… Si Dinesen tenía una granja en África, ¿por qué mi personaje no puede tener un criadero de focas en Groenlandia? Y, a poco que nos dejemos, estaremos fundidos con otras mentes, mucho más elevadas que la nuestra, que nos ayudarán en nuestra tarea.

El escritor_Canal de TransmisiónLos escritores no somos ningunos genios, pero procuramos ser buenos canales de transmisión

Los escritores no somos ningunos genios (salvo unos pocos), pero procuramos ser buenos canales de transmisión. Lo que pasa es que para eso hay que renunciar a creerse el inventor del fuego (que solo se mantiene vivo si se pasa de mano en mano). Es la única forma de acceder a una perspectiva más amplia de la literatura y del ser humano.

Nadie nos va a librar del esfuerzo, por supuesto. Pero hay una diferencia entre cargar todo el peso de la creación sobre unos enjutos hombros y una mente estrecha, y abrirnos a la poderosa corriente de quienes admiramos. En tanto que sabemos perfectamente por qué les admiramos, nos dejamos impregnar por sus cualidades y, en ese momento, podemos ver nuestra obra desde una perspectiva más amplia, a gran y pequeña escala a la vez.

La inspiración: uno desaparece como escritor específico, se convierte en canal y la historia que está escribiendo se abre como una flor única

Eso es, para mí, la inspiración. Uno desaparece como escritor específico, se convierte en canal y la historia que está escribiendo se abre como una flor única en un hermoso jardín de flores únicas regadas por la misma agua. Cuando estamos encerrados en nosotros mismos solo podemos atender a una cosa cada vez, y luego nos las vemos y deseamos para que encaje con las demás. Cuando estamos inspirados, todo se conjuga en inesperadas ráfagas de sentido y sabemos, con una certeza que nos sobrepasa, cómo y en qué lugar ha de ir cada cosa.

Hemos de estar dispuestos a compartir el mérito con un montón de gente maravillosa y dedicárselo a la humanidad entera.

Escribir es como respirar: aspiración, inspiración; aspiraración, inspiración. Igual que no se puede respirar con los tabiques nasales cerrados, para acceder a nuestra propia riqueza hemos de estar dispuestos a compartir el mérito con un montón de gente maravillosa y dedicárselo a la humanidad entera.

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1 comentario
  1. Mar 13/08/2017

    Es muy enriquecedor y muy generoso por tu parte que compartas tu experiencia con todos nosotros. Esto ya es una gran lección.

    Responder

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