fbpx

Post - Título oculto

La etapa de la patata

En el aprendizaje de la escritura hay que pasar por todo tipo de etapas (etapas que se reproducen de vez en cuando —por fortuna, cada vez más débilmente— como un mal sabor en el paladar), y una de ellas es la decepción y el desánimo, la sensación de que nunca vamos a ser capaces de hacerlo bien, como los grandes, que siempre habrá piezas que no encajen, aspectos narrativos que se nos escapan, y si creemos que no, ya se ocupará el profe o el amigo listillo de turno para buscarlos hasta debajo de las preposiciones.

 En el aprendizaje de la escritura hay que pasar por todo tipo de etapas….y una de ellas es la decepción y el desánimo, la sensación de que nunca vamos a hacerlo bien

A mí por lo menos me ha ocurrido así, y La etapa de la patatame sigue ocurriendo. Con cada relato es como si partiese de cero, y lo primero que me sale me parece una patata, por lo informe y lleno de tubérculos. Quizá la diferencia que va imponiendo el paso del tiempo es que ya no haces tanto caso a ese aspecto depresivo de ti mismo, que te vuelcas en tu necesidad de escribir, a riesgo de estar cultivando un campo de patatas amorfas y tuberculosas. Como un campesino aplicado, las plantas, las dejas crecer, las sacas, las limpias de tierra, las pelas, les quitas los ojos, las lavas, las cortas, bates los huevos y haces una tortilla. De una forma normal, cotidiana, sin muchos aspavientos, sin darles tanta importancia a tus defectos, al estado de ánimo, al clima, a los impedimentos, hasta al placer de oler la tortilla recién hecha… Es tu forma de vida, tu oficio, lo único que sabes hacer, bien, mal o regular.

 Cada relato es como si partiese de cero, y lo primero que me sale me parece una patata, por lo informe y lleno de tubérculos.  [….] El nivel de escritura que uno tenga no importa mucho, lo que importa es el oficio.

No sé, hay que pasar a través de esos fantasmas (tampoco se trata de evitarlos o darles una patada; no se irán) y seguir escribiendo. Y esto que digo no tiene que ver con el nivel de escritura que uno tenga. El nivel no importa mucho. Lo que importa es el oficio, la dedicación, la presencia, el esfuerzo de levantarse por las mañanas, lavarse las legañas y salir al campo, al amanecer, llueva o hiele, a cultivarlo.

Del libro ‘100 Recetas exprés para mejorar nuestros Relatos‘ de Isabel Cañelles de venta en Relee.

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



¿Quieres eprender a escribir y meditar?

Suscríbete y recibirás gratuitamente una guía para escribir y meditar. Tendrás además acceso a artículos semanales sobre escritura, meditación y trabajo con las emociones, así como a recursos para vivir con plenitud y sin autoengaños

¿Quieres conocer mis cursos?

¿Quieres aprender a escribir y meditar?

Suscríbete y recibirás gratuitamente una guía para escribir y meditar. Tendrás además acceso a artículos semanales sobre escritura, meditación y trabajo con las emociones, así como a recursos para vivir con plenitud y sin autoengaños